
Scala Claustralium
Tratado sobre el modo de orar a partir de la Palabra de Dios
El hermano Guigo, a su querido hermano Gervasio: gózate en el Señor.
Me siento como obligado a amarte, porque tú me amaste primero; y me siento impulsado a escribirte, porque en tu anterior carta me invitaste a hacerlo.
Por eso, me he propuesto transmitirte algunas cosas que he ido pensando acerca del ejercicio espiritual de los monjes, para que puedas juzgar y corregir mis pensamientos, dado que tú conoces mejor este asunto por la experiencia, que yo por la reflexión.
Estoy en deuda contigo por todo lo que has hecho por mí. Me rescataste, ¡bendito rescate! de la esclavitud de Egipto y de los placeres del mundo, para convertirme en un soldado del ejército del Señor.
Yo era un brote de olivo salvaje y con destreza me podaste y me injertaste en el olivo verdadero.